Opinión | Politiquería Vs. tecnologías, ciencia y comunicaciones, por Luis Guillermo Echeverri Vélez

Por Luis Guillermo Echeverri Vélez

Madrid, Cundinamarca
Diciembre 9 de 2021

Con respeto por todas las opiniones encontradas o concordantes sobre la materia, la realidad es que, hace varias décadas los políticos se dedicaron a “otros menesteres”, unos menos malos que otros, pero de todas formas se desentendieron, separaron y aislaron de los adelantos tecnológicos y científicos del mundo globalizado. Y está ampliamente demostrado, que ni los entendieron, ni los quisieron estudiar ni comprender a tiempo, y por tanto la tecnología avanzó y la política retrocedió.

Ahora por oportunismo y para que los viven de vivir hablando de todo, políticos y opinadores de medios, sin importar el fondo, vienen a interpretar y a tomar posición ideológica en algo que requirió haber sido legislado sin orientación política, respetando los derechos fundamentales, hace mucho rato.

Sin duda, la discusión es ética, y no política. Y aunque los políticos suelen acomodar las cosas a su conveniencia, deben tener cuidado, pues se trata de un asunto fundamentalmente ético.

Y esta será la discusión de los próximos años a nivel global y local, y para que el mundo no pare de progresar, tendrá que ir enfocada de forma sensata y transparente a la regulación de utilización de DATA, a la subsecuente generación de INFORMACIÓN y a la PROPIEDAD intelectual y debida aplicación sobre el CONOCIMIENTO, que la convergencia tecnológica y digital producen.

Pero hay algo más complejo aún y que demanda tanta atención, y es la transformación genética que vivimos a partir de los genomas y los vectores de manipulación genética como el “CRISPR”.

Entonces la sociedad debe preguntarse:

¿Serán los políticos capaces de ponerse al día con la ciencia y la tecnología? ¿Cuentan los políticos con los conocimientos adecuaros para hacerlo?

¿Serán los políticos capaces de legislar equitativa, ética y racionalmente en función del progreso de la civilización, y no motivados por intereses particulares, económicos propios o pagos o ideologías políticas?

¿Serán las grandes empresas tecnológicas públicas o privadas las que van a poner las reglas? Lo harán pensando en el bien común o motivados por el futuro que ya está vigente desde hace tiempo y apenas nos venimos a percatar.

El tema no es nuevo. Ya en Colombia se dieron casos con Twitter y Facebook, manejados con influencia política.

Ahora es con Trump que sin duda violó las políticas del contrato que firmó al abrir la cuenta con esa compañía que venimos a pensar en el asunto.

Los Fake News y las suplantaciones digitales con inteligencia artificial abundan. La Ciberseguridad es parte esencial de la seguridad ciudadana.

Hay estados, empresas y organizaciones y hay personas, que ya entraron en esa batalla de datos, información y conocimiento, con el fin de manipular audiencias. Hay negocios e individuos que influencian y dominan mercados digitales.

Nos llegó la era de la política digital, ya hace un tiempo por si alguien no se había percatado, es hora de empezar a pensar en ello.

La mala no es la tecnología o la ciencia, el problema es la ética con la cual se maneje.

He aquí la importancia de cada día fortalecer más una cultura de la legalidad.

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